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Ahora vamos a llevar a Churchil A LA UNIVERSIDAD!!

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Churchil tiene 15 años y, como muchos otros niños en el mundo, no tiene los medios necesarios para pagar su educación secundaria. La educación es la herramienta más poderosa que existe. Dale eduación a un niño y le estarás dando la llave que puede abrirle las puertas de todo un universo. Estos niños, que te trasmiten sus ganas de ser conocedores, de exprimirlo todo y de aprender todo aquello que pueda ser enseñado, nacen y crecen en poblados desfavorecidos. Son uno más entre múltiples hermanos, y rara vez se apuesta por ellos para facilitarles un futuro. Un futuro que en la mayoría de los casos acaba siendo un duro trabajo en el campo, como pastores y agricultores desde tempranísima edad, para poder aportar algo a sus mesas.
Conocí a Churchil durante mi estancia de medio año en Kitgum, un pueblo al norte de Uganda, zona más olvidada y pobre del país.
Todas y cada una de las noches que pasé allí veía a Churchil con sus libros y cuadernos desgastados 'colarse' en el recinto del hospital para estudiar bajo la luz de los fluorescentes de las urgencias. En el ecuador atardece poco más tarde de las seis de la tarde, y todos los pequeños que quieren repasar sus lecciones de la escuela tienen que buscarse la manera, saliendo de sus cabañas de barro y paja que, evidentemente, no disponen de red eléctrica ni canalización de agua.
Churchil me sorprendió por su constancia, por el esfuerzo que siempre realizaba y por su alegría, a pesar de las dificultades por las que pasaba su familia.
Sus padres viven en una ciudad en otra punta del país porque es donde encontraron trabajo, dejándolo a él y a dos de sus hermanos bajo el cuidado de sus tíos. Estos adultos, que son sus tutores, tienen como única posesión una parcela con cuatro cabañas dispuestas alrededor de un gran árbol de mango. Esto supone que en la época de lluvias (abril- septiembre) tienen al menos esa comida asegurada. Las viviendas también se encuentran cerca de sus cultivos de calabaza, yuca, patata y maíz. Este año, mientras me encontraba en Uganda, saquearon su cultivo de maiz justo en el momento de recolección. Tras unos meses de trabajar en esos frutos, se levantaron un día y no quedaba ni uno solo, signo de la gran necesidad que experimenta toda la población del entorno.
La comida no es el único problema, si bien lo es especialmente cuando llega la sequía y no hay abastecimiento de muchos vegetales en los mercados. La educación es un desafío y una preocupación, si cabe, aún mayor. A las familias les es imposible permitirse el lujo de mandar a la escuela a sus niños. La educación pública no existe. Digo que no existe porque lo he visto con mis propios ojos. Los niños van al colegio para dormir en las aulas, o estar todo el día en la calle jugando. Los profesores no aparecen, o lo hacen para sentarse en su tarima a leer la prensa.
La única opción fiable es la escuela privada. Todo padre que quiera que su hijo aprenda debe enfrentarse a unas tasas trimestrales desmesuradas para sus ingresos. A esto se le suma el pago del uniforme.
Churchill es un afortunado porque ha sido elegido para estudiar. Sus otros siete hermanos (Acire Ronald, de 20 años; Adyero Irene, 18; Awkero Angel, 13; Atoo Bakhita, 11; Lakot Pasca, 6 y Amito Immaculate, 6) buscan otras maneras mediante su esfuerzo y trabajo durante el verano, como los hermanos más mayores, o por ayuda de otros familiares las más pequeñas, para pagar sus estudios.
Soy consciente de que con los tiempos que corren hoy día es muy difícil ser solidario, a pesar de que estas causas te llegan directas al corazón. Pero también creo que el mundo puede cambiarse y podemos hacerlo de una única manera: si lo cambiamos las personas.
El poder que cada uno de nosotros tenemos en nuestras acciones y decisiones diarias es inmenso y muchas veces no somos conscientes de ello. También somos muy afortunados de tener las comodidades y oportunidades que tenemos, sin tampoco darnos cuenta.
Por ello ( y porque de verdad creo en esta causa, creo en Churchil y creo en que podrá llegar a donde él quiera llegar si le aportamos nuestro pequeño grano de arena) te animo a que hoy tomes una buena decisión y cambies un pedacito de mundo.

Churchil necesita 39 € por trimestre para acabar su P6 (que aquí equivale a 4º de ESO). Sólo queda por pagar un trimestre de este curso académico, ya que a mi vuelta me comprometí con él y su familia a pagarles los dos primeros.
Si conseguimos esta meta nos animaremos a financiar su bachillerato. Es la única manera de que Churchil consiga acceder a la universidad para ser médico o ingeniero, sus sueños.

Gracias, o como dirían ellos en acholi, Apwoyo matek
---------- RETO CONSEGUIDO EN MENOS DE 1 HORA!
Seguimos recaudando. Todo lo que consigamos será para mandar a Churchil a la Universidad!!!
GRACIAS a todos


NUEVAS NOTICIAS!
El 22 de mayo, veinte días después de iniciar la campaña, Churchill empezó las clases del nuevo semestre. Le hemos enviado el dinero para pagar dicho curso académico (75000 chelines= 20 €)
Acire Ronald, su hermano mayor, de 20 años, con el que me comunico por e-mail, me promete que pronto nos enviará fotos de Churchill con su uniforme y sus notas del semestre pasado, cuando consiguió unas notas sobresalientes.
Me dan las gracias a diario y yo os las tengo que dar a vosotros
Sin vosotros no sería posible!


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